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  • Toro&Thill Studio

La revolución del espacio flexible

La revolución en los mercados, y la tecnología aplicada al espacio habitable, han puesto de cabeza al sector inmobiliario. El espacio-tiempo es cada vez más reducido y optimizado. Flexible.

Somos testigos de una revolución en el mundo del real estate, y es que necesitamos cada vez más dinamismo y rapidez para solucionar nuestras necesidades como consecuencia del estilo de vida actual.

Un ejemplo ideal para entender este fenómeno, es el del gimnasio boutique, el cual, consiste en un espacio de entrenamiento reducido y especializado en una sola actividad o tendencia fitness.

La estrategia radica en la reducción al máximo del espacio, configurado por dos áreas: un hall/recibidor con cafetería incluida y un salón para actividades físicas. El hall/recibidor siempre tiene un coffee-shop o barra de servicio para consumo de socios y transeúntes y, donde además, se realiza de manera muy casual el check-in a través de una app o pago directo.



En la barra normalmente hay sillas, y a veces unas cuantas mesas (12pax max.) para esperar el turno de la clase y/o beber o tomar algún snack. A través de una puerta, normalmente junto a la barra, se accede al área de entrenamiento que por lo general no supera los 100m2. En ocasiones hay un pequeño pasillo con un mueble expuesto para dejar las pertenencias y seguir al salón o, incluyen el mueble directamente dentro del salón. Tienen servicios con un par de duchas y una cabina de wc.



Es una estrategia muy inteligente ya que optimiza al máximo el espacio y el concepto de negocio. La fachada o acceso, que es la primera impresión que dan al consumidor, es de hecho, el área más rentable. Por lo general no supera los 40m2 y según Gene Towle, (profesor e investigador de Real Estate en ITAM) tener un restaurante en un local comercial asegura un mayor peso en los ingresos. Y es que se puede consumir en el local sin tener que ser socio del gimnasio. Además, están estratégicamente ubicados a pie de calle. Son dos negocios en uno. Es un modelo flexible.



Como consumidor: es una solución espacial a medida para los que solo pueden dedicar un tiempo mínimo al día y satisfacer necesidades básicas de cuidado personal. Optimiza nuestro tiempo. Como propietario: se requiere una inversión mucho menor que la requerida por un gimnasio tradicional. Optimiza el beneficio del modelo de negocio, y resulta exitoso ya que permite controlar costos para consumidores y promotores.

La diversificación del uso de espacios en función de las tendencias, ponen a prueba la estrategia inmobiliaria y el programa arquitectónico. Debe ser competitivo, eficaz y ágil para poder posicionarse en el mercado y ser sostenible en el tiempo.

Como las recetas más famosas del mundo, la mayoría están hechas con sobras ,o como consecuencia de ensayo-error. ¿Pero qué pasa con el mercado inmobiliario? El sector no se puede dar el lujo de dedicar tiempo y dinero al ensayo-error. Debe tener una capacidad de convergencia entre el diseño y el plan de negocio. Un equipo especializado y a la vanguardia que sea capaz de entender el paradigma en la concepción de espacios, y da así una solución a corto plazo con criterio y honestidad.


Esta reflexión me hace pensar en la gran cantidad de locales comerciales que están abandonados, a la espera de que ocurra un milagro y se renten, o siguen en obra limpia y sin acabados.

¿Qué sucede con infraestructuras paralizadas que requieren de una “renovación conceptual” para poder volver a ser competitivas y posicionarse en el mercado?


Para nosotros como diseñadores y especializados en equipamiento, es una prioridad poder AYUDAR A DESARROLLADORES y empresarios a POSICIONAR SUS PROYECTOS en función de esta revolución del espacio flexible.

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